InicioPublicacionesMilei, Gravois; el bueno, el malo, y el feo (sos vós).

Milei, Gravois; el bueno, el malo, y el feo (sos vós).

Milei, Gravois; el bueno, el malo, y el feo (sos vós).

 

Por M. Gustavo Pose

En verdad intentamos aquí reflexionar acerca de dicotomías, sobre todo en política, sociedad y economía, lo cual es como para quedarse corto. La dicotomía está presente en la realidad que nos contiene, sin embargo, habitualmente tendemos a expresar que la realidad nos rodea, aunque en el fondo, sabemos que no es cierto. Y pese a todo, siempre lo repetimos, pero no así. ¿Viste?, al final eramos tres.

La recursividad del lenguaje y el discurso producen tal resultado, el lenguaje tiene algún efecto generativo en la realidad, lo que lleva casi siempre a que se confirmen los prejuicios que tenemos sobre los demás, sobre todo si dichos discursos adquieren una masa crítica dentro del grupo o contexto social. Por esta vía, las coaliciones dominantes y sus discursos prevalecen.

El hecho de que estemos “contenidos» en la realidad nos posiciona como el tercer operador interviniente en la lucha por el poder. Si, un actor sensible a las percepciones y opiniones del entorno, aunque inserto en el sistema. Ese último punto de anclaje que no es otro que uno mismo. Obviarlo sería negar nuestra propia existencia, lo cual de plano descartaríamos si no fuera porque no todos los espectadores somos conscientes de la nuestra, mientras los dicotomistas, tampoco.

Hora de empezar el Trialogo

El triálogo es el proceso de síntesis que debería ejercitar el sujeto hacia la internalizacion del debate político con profundidad y trascendencia. Visto en perspectiva representa el sino de la cuarta teoría política que quiso esbozar Alexander Dugin, aunque sin ser concluyente respecto a su dimensión y personalidad.  Quisiera dar mas detalles acerca de este concepto en un futuro ya que estaríamos por ahora solo reconociendo las grandes lineas de una idea.

Usemos por ejemplo el teorema de Pitágoras, la que establece que, en un triángulo, el cuadrado de la hipotenusa es igual a la suma de los cuadrados de los catetos, la conclusión mas bella de la historia, para mi gusto, síntesis, que por su simplicidad y elegancia aún me asombra, la percibo como un tanteo a las puertas del cielo, y se siente como saborear un extracto del orden natural.

El trilátero. Imagino que las personas lo fueron hallando en todas partes; los picos nevados, las hojas y las flores. En los desiertos de tierra rajada. O solo habría surgido espontáneamente en las chozas y cabañas?. En los dibujos de los cuencos y ligado a la imaginación de los poetas, a la tragedia, al descontento, a lo oculto y las tinieblas, un símbolo mágico que contenía un secreto cuyo alumbramiento significaría una estocada mortal al corazón de toda oscuridad e ignorancia. Pero no fue así, porque en esas continuamos.

Es que quizás somos solo reflejos, la raíz cuadrada de nuestra propia esencia?. La luz puede salvar, pero uno debe ser suficientemente liviano para cabalgar en ella. Es la razón, luz divina que despierta al conocimiento, la única respuesta?.

En un mundo donde las expectativas condicionan los resultados, tal como se da en economía, construir una interpretación hegemónica de los hechos sociales puede significar lo que para muchos seria, un éxito. Un mundo predecible que permite que podamos perseguir con más seguridad, aunque con menos libertad, un resultado esperado.

La fuerza de este deseo condicionado por la previsión puede imprimir un cierto orden, unas reglas diferentes que imprimen rótulos a los flujos naturales, donde la energía de la naturaleza y el cosmos, la potencia de la eternidad, quede impresa en un nuevo orden que canalice toda energía vital.

La sujeción a este paradigma, que no es al fin otra cosa que una estandarización de las expectativas sociales y luego individuales, nos lleva a un resultado previsible, y eso es muy bueno, aunque no podamos deshacernos de todas las variables intervinientes. Si vamos a ser francos, no se puede ignorar el tiempo, la distancia, la incomprensión, la tristeza y la muerte, que como atributos parte del cosmos, juegan su partida.

 

Porque hablamos de “valor” y no de “los valores” en la actualidad?.

 

Si nos remitirnos a las investigaciones realizadas en la psicología conductual, donde la escuela americana de psicología realiza sendos avances en lo que refiere a la búsqueda de regularidades en el comportamiento de los consumidores, logramos vislumbrar, y quizás, entender esos modelos que destronan preconceptos tan arraigados en nosotros mismos como el de la supuesta racionalidad en nuestra toma decisiones, entonces quedaremos de nuevo sorprendidos.

Como sabemos, a raíz del acento de las sociedades en la cuestión productiva y material, la psicología conductual solo trata de centrar sus investigaciones en los aspectos instrumentalizados, la cuestión económica. Es bien sabido que actualmente la política está impregnada de economicismo,debido a que, como es lógico, la caducidad de cualquier gobierno se centra en la generación de resultados. Aunque nunca debemos olvidar también la batalla por el discurso.

Cuando se pretenden integrar aspectos orgánicos y vitales a la ecuación productiva aparecen otras variables a las que debemos involucrar en la cadena el pos de producir un alineamiento entre los objetivos de la organización política y las personas.

Sin embargo, cuestiones como la valoración de habilidades y capacidades individuales, el marketing, el clima organizacional y los estilos de liderazgo, entre otras, intentan con fórceps ser integrados en fórmulas, ecuaciones e índices que arrojan muchos resultados, aunque estos no sean del todo congruentes con el medio ambiente. El diablo anida en las externalidades.

El termino externalidad alude a los costos ocultos transferidos por parte del productor de un bien al usuario y por transitiva al grupo social. Tienden, por lo general, a hacer mas atractivo o económico un bien en el presente difiriendo o exportando efectos secundarios. Consecuentemente también se pueden transferir a otras comunidades o naciones y llegado el caso también aplican a las directrices políticas.

Estos costos se reproducen a causa de las asimetrías de información entre productores y consumidores, son difundidos por estos últimos y terminan representando un costo para el grupo dado que se diluyen en el tiempo porque no son percibidos o son desestimados por la fuerza del mainstream.

Instrumentalismo «a la carte»

Mal nos quepa, Kanheman, en sus estudios sobre la toma de decisiones en contextos de presión aporta observaciones que están muy lejos de ser banales y superficiales. Sus valoraciones sobre la respuesta racional a estímulos y los sesgos cognitivos nos llevan a interrogarnos sobre la mera cuestión de la manipulación por medio de la explotación de vulnerabilidades en la mente humana.

Cualquier creencia iluminista sobre la primacía de la luz, el conocimiento y la razón en el mundo cae desarmada ante la evidencia de nuestra falibilidad y desnudez en caso de intervención y acción exógena sobre determinados procesos preconscientes en el ámbito individual y colectivo. El santo grial del matrimonio entre la economía y la política con el triste resultado de conducirnos a un sórdido universo de frivolidad. Somos sus hijos al fin.

En pleno remanso milenial, previo a la remontada de las puntocom, en 2002, el psicólogo conductista y consagrado Premio Nobel de Economía Daniel Kahneman expuso su trabajo denominado “Mapas de una racionalidad limitada, psicología para una economía conductual” donde expresa sus aportes relativos al estudio sobre la toma de decisiones bajo presión, En su ensayo describe algunos mecanismos que obnubilan la racionalidad de las personas.  Las observaciones describen lo que podría definirse como un “hackeo” de la mente.  Dichos estudios sugieren la posibilidad de incidir en la toma de decisiones.

Describiendo los denominados sistema 1 y sistema 2, intuición y razonamiento, destaca la falibilidad de las personas bajo circunstancias determinadas. Se destaca que para entender las preferencias de los consumidores hay que comprender mejor las emociones. Los resultados, por ejemplo, muestran que la toma de decisiones cuando involucran cantidades y costes podrían ser entendidas más como preferencias afectivas que económicas. He aquí el meollo de la cuestión.